A diferencia de las marcadas sonrisas que exhibió en las sesiones oficiales de los ciclos 2024/25 y 2025/26, esta vez el delantero argentino de 26 años miró fijamente a la cámara con un gesto rígido. Los medios de comunicación y las redes sociales interpretaron esta actitud como un mensaje de disconformidad sobre su situación en el club español.
Detrás de este tenso escenario se encuentra el firme deseo del atacante de abandonar el equipo dirigido por Diego Simeone. Álvarez, quien llegó al Colchonero en agosto de 2024 por una suma cercana a los 80 millones de dólares, solicitó formalmente ser transferido tras cumplir dos temporadas en la institución. No obstante, tanto el presidente del club, Enrique Cerezo, como el propio entrenador manifestaron públicamente su rotunda negativa a dejarlo partir antes del cierre del mercado.
"Yo ya dije en principio que no se vendía", ratificó con firmeza Cerezo, cerrándole la puerta a una salida. Por su parte, el director técnico Simeone respaldó la postura de la dirigencia con una tajante analogía al asegurar que, si el dueño de la institución habla de esa manera, "no hay más" y la petición del futbolista es un "no ha lugar". Estas declaraciones públicas exponen un evidente corte en los canales de diálogo entre el jugador y las autoridades de la entidad madrileña.
El descontento del futbolista también se ha hecho visible en las prácticas diarias, donde la prensa española lo describió como "taciturno y cabizbajo". Para sumar tensión a la jornada, el delantero no figuró en la lista de convocados para el partido de debut de este miércoles frente al Málaga. Mientras tanto, Julián posee un contrato vigente hasta el año 2030 con una inalcanzable cláusula de rescisión estipulada en 490 millones de euros.
Ante las dificultades extremas para destrabar la operación, el FC Barcelona, club que había mostrado el principal interés en contratar a Álvarez, ya evalúa otras alternativas para su delantera. La prensa catalana reportó que la directiva blaugrana podría cambiar de objetivo y apuntar a su compatriota Lautaro Martínez, o bien a otras figuras del fútbol europeo como el sueco Viktor Gyökeres y el ítaloalemán Nicolò Tresoldi.






