La aparición de un cardumen de Dorados de más de tres kilómetros de extensión en el cauce del río Paraná motivó a la Dirección de Recursos Naturales de Corrientes a extender la veda pesquera extraordinaria entre Puerto Empedrado y la capital provincial. El director del Instituto de Ictiología del Nordeste (INICNE) de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), Sebastián Sánchez, dialogó en Radio Facundo Quiroga con el propósito de analizar el comportamiento migratorio de las especies autóctonas y los motivos de las sanciones de fiscalización. Al precisar las características del banco de peces detectado aguas abajo y su rápido avance hacia la confluencia con el río Paraguay, detalló: "La veda extraordinaria se planteó ante la aparición de un cardumen muy grande, principalmente de Dorado, que se comenzó a observar hacia el Sur de la provincia y que rápidamente llegó a las puertas de la ciudad de Corrientes". Asimismo, al describir el volumen de los ejemplares que se desplazan buscando aguas más templadas, agregó: "Es un cardumen de buen tamaño, entre 5 y 8 kilos, con por lo menos 3 kilómetros de largo al momento de ser detectado, aunque posiblemente sea mayor a medida que se le van sumando otros peces".
La falta de apego a la prohibición del sacrificio de especies protegidas obliga a las autoridades provinciales a disponer vedas totales para evitar la depredación en las costas y embarcaciones. En este sentido, al cuestionar el comportamiento de los pescadores furtivos que capturan decenas de especímenes en una sola jornada, Sánchez remarcó: "Las autoridades se ven obligadas a tomar este tipo de medidas porque la gente no respeta la normativa actual que prohíbe el sacrificio del Dorado en las provincias de Corrientes y Chaco, observándose pescadores que sacan hasta 40 animales por sí solos". Del mismo modo, al justificar el carácter dinámico de la restricción conforme avanza el grupo de peces por el lecho fluvial, precisó: "La veda va acompañando el desplazamiento del cardumen hacia aguas arriba y se busca mantener las zonas vedadas durante una semana como máximo para evitar que cientos de lanchas depreden los ejemplares".
El comportamiento migratorio de la fauna íctica responde a factores climáticos estacionales y al aumento paulatino del caudal por las precipitaciones en la cuenca del río Paraná. Al referirse al impacto de las bajas temperaturas tardías y a los pronósticos hidrológicos previstos para los próximos meses en la región, el director sostuvo: "Los principales movimientos de los peces en el río se dan por las bajas temperaturas o por el ascenso del nivel hidrológico, previéndose un incremento gradual de las aguas hacia octubre y picos de creciente máxima hacia diciembre". Finalmente, al advertir sobre la necesidad de preservar los recursos naturales como motor del desarrollo económico regional, concluyó: "Evidentemente esto no es el aprovechamiento deportivo o turístico que las provincias le quieren dar al recurso, sino que están directamente depredando algo que se está tratando de cuidar porque es la gran industria sin chimenea que tiene Corrientes y Chaco".
Este artículo fue creado a partir de una entrevista en vivo. Las personas mencionadas y/o involucradas en el mismo tienen su correspondiente derecho a réplica que puede coordinarse comunicándose a la producción al número 3624-815203.





