La administración estadounidense confirmó este lunes un acuerdo bilateral entre Moscú y Kiev para cesar los ataques recíprocos contra objetivos de infraestructura energética. La primicia fue difundida por el presidente Donald Trump a través de su cuenta de Truth Social, marcando un giro diplomático en medio del prolongado conflicto bélico en Europa Oriental.
El anuncio se produce en un contexto de máxima tensión económica global marcada por los precios récord de los combustibles. Días atrás, el costo del diésel en los Estados Unidos trepó hasta los seis dólares por galón empujado principalmente por la escasez derivada de la paralización de refinerías rusas tras incursiones de drones ucranianos.
Desde Washington, el secretario de Energía, Chris Wright, había señalado directamente la destrucción de plantas procesadoras rusas como el detonante principal de la crisis de abastecimiento. Por su parte, las reservas europeas de este recurso también se encaminaban a mínimos históricos, encendiendo alarmas en los mercados internacionales de energía.
Ante este panorama, la Casa Blanca intensificó las negociaciones con Volodímir Zelenski para frenar las ofensivas sobre las plantas de combustible. Si bien el Kremlin valoró positivamente el cese de hostilidades sobre su red económica civil, la medida intenta descomprimir la presión inflacionaria interna en plena temporada de restricciones a la exportación rusa vigentes hasta septiembre.





