El 9 de septiembre de 2007, una tragedia terminó con la vida de Ricardo Benjamín Romero y Héctor Gerónimo Bulacio, integrantes del reconocido conjunto tucumano Los Tucu-Tucu. Ambos cantores, músicos y compositores murieron cuando el automóvil en el que viajaban hacia Tucumán fue embestido por un tren carguero en un paso a nivel de la localidad santafesina de San Cristóbal.
El accidente que conmocionó al folclore
El hecho ocurrió alrededor de las 6:30, cuando el Renault Mégane en el que viajaban los músicos, procedente de San Lorenzo y con destino a Tucumán, fue arrollado por una formación de la línea Belgrano. El choque se produjo en un paso a nivel cercano al cruce de las rutas provinciales 4 y 13 y provocó la muerte de Romero y Bulacio.
Los otros dos integrantes de la agrupación que viajaban en el vehículo, Carlos Sánchez y Roberto Pérez, sobrevivieron al impacto. La tragedia significó un duro golpe para Los Tucu-Tucu, una formación identificada con la música de raíz tucumana y con una extensa trayectoria dentro del folclore argentino.
Una obra que quedó para siempre
Además de su actividad como intérpretes, Romero y Bulacio desarrollaron una importante faceta como compositores y compartieron la autoría de numerosas canciones. Entre ellas se encuentran Adiós sin palabras, Baila Morena, Canción para mi hogar, Canción para un silencio, Han pasado veinte años, Mi casa, Noche de serenata, Pañuelo de luna, Regresa en la canción y Voy charangueando.
A 19 años de aquella mañana que terminó de manera trágica, sus nombres permanecen ligados a la historia de Los Tucu-Tucu y a una generación de músicos que dejó una profunda huella en el folclore nacional. Sus canciones continúan formando parte de ese legado y mantienen vigente la memoria de dos artistas tucumanos que hicieron de la música una forma de identidad y pertenencia.





