Plan "No politizar": la orden del Gobierno para la recepción del Papa León XIV

El reciente traspié legislativo encendió las alarmas en la Casa Rosada, evidenciando una preocupante falta de consenso con sus aliados ante lo que algunos sectores denominaron una "emboscada". Ante esta situación, se preparan para la llegada del sumo pontífice y esperan que traiga vientos de cambios.
9 de agosto 2026, 16:21hs

Ante el deterioro del humor social, el Ejecutivo se aferra a la confirmada visita del Papa León XIV en noviembre, a la que consideran un "nuevo Mundial" capaz de generar un momento de unificación y sosiego colectivo. La instrucción oficial es no politizar la llegada del Sumo Pontífice, buscando que el fervor religioso actúe como un paréntesis frente a las dificultades económicas y sociales.

Sin embargo, la visita papal también representa un desafío ideológico, ya que su encíclica "Magnifica Humanitas" es vista como la antítesis del ideario libertario al cuestionar a los tecnócratas y la inteligencia artificial. Se espera que entre el 8 y el 11 de noviembre, León XIV deje un fuerte mensaje social tras recorrer lugares emblemáticos como el Cottolengo Don Orione y la cárcel de Devoto.

El Gobierno nacional enfrenta un complejo escenario político luego del rechazo en el Senado con capítulos clave de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, específicamente sobre la venta de tierras a extranjeros y el manejo del fuego.

La reaparición estratégica de Sergio Massa fue señalada por el oficialismo como un factor determinante para agrupar a la oposición y frenar las iniciativas de Javier Milei en el Congreso. A esto se sumó el sorpresivo retiro de apoyo de gobernadores considerados aliados, como Osvaldo Jaldo, Rolando Figueroa y Gustavo Sáenz, lo que obligó al Ejecutivo a retroceder en puntos que consideraba fundamentales.

Puertas adentro, existen tensiones estratégicas sobre cómo encarar el armado electoral hacia 2027, con Karina Milei dispuesta a competir en todas las provincias mientras el sector de Santiago Caputo advierte que esta táctica complica aún más la agenda legislativa. Esta falta de coordinación interna ocurre en un contexto donde las encuestas reflejan un rechazo a la gestión por encima del 60% y un sentimiento digital predominantemente negativo.

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