El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, lanzó una severa advertencia global sobre el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial, señalando que pone en riesgo servicios vitales como el suministro de agua, la salud y las barreras de contención frente a armas de destrucción masiva.
Durante un comunicado oficial, el funcionario alertó especialmente sobre la llamada "IA agéntica", capaz de tomar decisiones autónomas cuyos fallos podrían paralizar infraestructuras críticas, fracturar comunicaciones y desestabilizar las instituciones democráticas de todo el planeta.
Esta postura coincide con los reclamos de referentes tecnológicos como Elon Musk, Sam Altman y Dario Amodei, quienes recientemente exigieron reducir deliberadamente la velocidad de desarrollo de los modelos más avanzados ante el temor fundado de perder el control sobre ellos.
Desde el organismo internacional enfatizaron que ningún país puede regular esta tecnología por sí solo ni ninguna empresa debe decidir qué riesgos globales está dispuesto a aceptar la sociedad a cambio de promesas de falso progreso.





