Irán lanzó este domingo una severa advertencia a los Estados Unidos al señalar que responderá de forma "más rápida, más intensa y más dolorosa" frente a cualquier nueva acción militar en su contra. En el marco de un discurso transmitido por medios oficiales, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, dio por concluida la etapa de respuestas proporcionales y anunció el establecimiento de una "zona prohibida" en las inmediaciones del estratégico estrecho de Ormuz.
La medida restrictiva se sumará al bloqueo marítimo que afecta al tráfico comercial en el Golfo Pérsico. De acuerdo con lo detallado por Mohsen Rezai, miembro del mismo organismo de seguridad, el área delimitada comenzará en el límite del cerco montado por la Armada estadounidense y cualquier embarcación que navegue por el sector sin autorización será incluida en un registro de sanciones por parte de Teherán.
El recrudecimiento de los hostilidades, que se reiniciaron el pasado 30 de agosto con bombardeos estadounidenses a infraestructura estratégica en la zona, suma un nuevo capítulo de fricción tras el cruce de versiones por incidentes en el mar. Mientras los Guardianes de la Revolución afirmaron haber alcanzado un vehículo militar no tripulado estadounidense, desde el Mando Central de EE.UU. (Centcom) desmintieron enfáticamente la información calificándola de falsa y negando cualquier tipo de impacto en sus unidades.
La parálisis en las conversaciones diplomáticas mantiene en estado de alerta máxima a la navegación global en una de las rutas de tránsito de hidrocarburos más trascendentes del mundo. Las acciones bélicas directas e indirectas entre las fuerzas de Washington, Israel y Teherán continúan condicionando la estabilidad geopolítica y comercial en Medio Oriente desde finales de febrero.





