El sistema educativo argentino evidencia profundas falencias en sus principales indicadores de rendimiento a medida que los estudiantes avanzan hacia el nivel secundario. Un informe elaborado por la Fundación Libertad, sobre la base de datos oficiales del Ministerio de Capital Humano correspondientes a 2024 y 2025, reveló que seis de cada cien alumnos de la escuela secundaria repiten el año (6%), mientras que la tasa de sobreedad alcanza al 20% de la matrícula en ese nivel, superando ampliamente a los registros de la educación primaria.
El diagnóstico señala que las mayores dificultades de las trayectorias escolares se concentran en el ingreso y en el tramo final del nivel medio. La repitencia en la secundaria registra su pico máximo en el noveno año con el 8,3%, mientras que el abandono interanual asciende al 7% promedio en el nivel, llegando al 12,5% en el doceavo año. Según remarcaron desde la entidad analista, el ausentismo definitivo en los últimos cursos suele estar asociado a factores como la inserción laboral prematura, responsabilidades familiares o la acumulación de dificultades académicas.
En cuanto al financiamiento del sistema, el estudio tomó los presupuestos informados por las provincias para 2026 y calculó un costo promedio ponderado de $4 millones por estudiante para completar la primaria y la secundaria. En el mapa de asimetrías provinciales, Chaco se posiciona con un nivel de gasto educativo que refleja los desafíos de las jurisdicciones del Norte Grande, manteniéndose distante de los extremos máximos de inversión registrados en el sur del país —como Neuquén con $13,7 millones por alumno—, aunque por encima de los montos mínimos observados en la región como el de Tucumán ($2,5 millones).
Asimismo, en la participación del gasto educativo sobre el presupuesto público provincial total, Chaco se ubica dentro del promedio nacional del 25%, marcando una fuerte prioridad presupuestaria institucional aunque condicionada por la escala de su matrícula, la ruralidad y los costos salariales locales. Desde la Fundación Libertad explicaron que estas brechas de inversión entre distritos no reflejan necesariamente mayor o menor eficiencia, sino factores estructurales como la dispersión territorial y el peso de la educación privada subvencionada en cada provincia.





