Una presunta organización criminal vinculada a la mafia china fue desarticulada tras un amplio despliegue operativo que incluyó 15 allanamientos simultáneos en La Plata, las localidades de Villa Elvira y Gonnet, y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El procedimiento dejó un saldo de 11 personas detenidas y un importante cargamento de armamento incautado.
Las acciones estuvieron a cargo del Departamento Delitos Fiscales de la Policía Federal Argentina (PFA), bajo las instrucciones del Juzgado de Garantías N° 6 y a requerimiento de la UFIyJ N° 16 de La Plata, encabezada por el fiscal Juan Cruz Condomí Alcorta.
Durante las irrupciones en las distintas propiedades, los efectivos secuestraron pistolas calibre 9 milímetros, escopetas de la marca Ithaca y diverso material informático que será peritado para reconstruir los lazos financieros y operativos del entramado.
La sombra de “Matías” y el origen de la pesquisa
El punto de partida de las investigaciones se remonta a la fuga registrada en 2022 de Ke Deqiang, alias “Matías”, quien se encontraba alojado en la Comisaría Primera de La Plata. Indicado como uno de los cabecillas de la red, su evasión activó un seguimiento que derivó en la identificación del grupo.
De acuerdo con el expediente judicial, la banda utilizaba como fachada institucional una asociación representativa de comerciantes de la comunidad china. Detrás de esta cobertura, desarrollaban múltiples ilícitos:
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Extorsión y coacción: Amenazas sistemáticas y cobro de "protección" a comerciantes del rubro.
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Economía ilegal: Delitos de usura, juego clandestino y cambio irregular de divisas.
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Narcotráfico y armas: Tráfico de sustancias e instrumentos de fuego.
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Gestiones irregulares: Falsificación y obtención fraudulenta de licencias de conducir, permisos de expendio de alcohol y habilitaciones comerciales.
Ramificaciones y presunta connivencia municipal
La causa salpica a exfuncionarios de la Municipalidad de La Plata pertenecientes a la gestión anterior. La hipótesis fiscal sostiene que habrían prestado colaboración indispensable a cambio de retribuciones, agilizando trámites, facilitando inspecciones a la medida de la banda y filtrando datos sobre inspectores o empleados comunales que se oponían a las presiones de la red criminal.
Mientras los peritos informáticos de la PFA analizan el material electrónico incautado para rastrear movimientos financieros y contactos, los investigadores mantienen la alerta internacional para dar con el paradero de Ke Deqiang, de quien se sospecha podría haber abandonado el país.





