El presidente Javier Milei cumplió este sábado mil días al frente del Gobierno Nacional en un período caracterizado por la implementación de desregulaciones estructurales, reconfiguraciones en su equipo de trabajo y un complejo frente parlamentario y judicial. Desde su asunción el 10 de diciembre de 2023, la administración logró sostener la vigencia del mega DNU 70/2023 y la aprobación de la Ley Bases y la reforma laboral. Sin embargo, debió enfrentar reveses legislativos como el rechazo a los pliegos para la Corte Suprema de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, así como la ratificación por insistencia del Congreso de las leyes de financiamiento universitario y del Hospital Garrahan.
A la par de la actividad legislativa, la gestión sufrió el desgaste de su imagen pública debido a investigaciones judiciales que involucran a figuras del entorno oficialista. Entre los frentes abiertos destacan la causa por el desplome de la criptomoneda $Libra promovida por el propio mandatario, las denuncias por presuntas irregularidades y sobornos en la ANDIS que salpican a la Secretaría General de la Presidencia, el apartamiento de José Luis Espert por presuntos lazos con el narcotráfico y el proceso por enriquecimiento ilícito contra el exministro coordinador Manuel Adorni.
En la dinámica interna del Poder Ejecutivo, el esquema de poder experimentó mutaciones significativas, consolidando a Karina Milei en la toma de decisiones estratégicas y en el armado electoral del espacio tras neutralizar la influencia del asesor Santiago Caputo. Luego de un escenario adverso en los comicios bonaerenses de septiembre y una posterior consolidación en las legislativas nacionales de 2025, el Gobierno logró estabilizar las variables financieras mediante un paquete de asistencia y liquidez acordado con los Estados Unidos, posicionando al país como un aliado clave de la administración estadounidense en la región.
De cara al horizonte de 2027, el oficialismo reorientó su estrategia política enfocándose en tejer alianzas con los gobernadores provinciales, el PRO y sectores del radicalismo. Tras una primera etapa centrada en la expansión territorial de la marca La Libertad Avanza, la mesa chica del Gobierno concentra ahora sus esfuerzos en garantizar la gobernabilidad, contener las presiones económicas e impulsar los acuerdos necesarios para asegurar la continuidad del proyecto político por un nuevo período presidencial.





