La elección del 4 de septiembre remite al decreto firmado en 1812 por el Primer Triunvirato, documento histórico mediante el cual el gobierno ofreció su "inmediata protección a los individuos de todas las naciones y a sus familias que deseen fijar su domicilio en el territorio".
Posteriormente, el principio de apertura fue asentado en las bases constitucionales de 1853:
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Preámbulo: Invita a "todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino".
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Artículo 25: Establece que el gobierno federal fomentará la inmigración y prohíbe restringir o gravar la entrada de extranjeros enfocados en el trabajo, la industria y la enseñanza.
Crecimiento demográfico e integración
La política migratoria transformó radicalmente la escala poblacional del país entre fines del siglo XIX y el siglo XX:
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Evolución histórica: Argentina pasó de 1,1 millones de habitantes en 1850 a 11,8 millones hacia 1930. Entre 1870 y 2000, el saldo migratorio neto se calculó en más de 6,3 millones de personas.
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Registros recientes: El Censo 2010 contabilizó cerca de 1,9 millones de residentes nacidos en el extranjero, mientras que informes de las Naciones Unidas posicionaron al país como el principal receptor de migrantes en América Latina.
Políticas de acompañamiento e inclusión
En el marco de la preservación de los derechos de las personas migrantes y refugiadas, organismos nacionales e internacionales impulsan herramientas de asistencia integral:
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Centro de Integración: Un espacio gestionado por la Secretaría de Derechos Humanos y la Dirección Nacional de Migraciones —con el apoyo de ACNUR, OIM y la Unión Europea— orientado a brindar asesoramiento en trámites migratorios, talleres socio-laborales y actividades culturales.
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Formación lingüística: A través de un acuerdo con el Centro Universitario de Idiomas (CUI), se ofrecen cursos de idioma español para facilitar la inserción social de la población migrante.





