El Día de los Abuelos, que se conmemora este 26 de julio en la Argentina, vuelve a poner en debate el papel de las personas mayores dentro de las familias. Especialistas en gerontología, psicología y salud mental coinciden en que la abuelidad puede ser una etapa de disfrute, afecto y transmisión de experiencias, aunque advierten que deja de ser saludable cuando el cuidado de los nietos se transforma en una obligación permanente que limita la autonomía.
En un contexto en el que la expectativa de vida continúa creciendo, los expertos sostienen que la jubilación puede abrir una nueva etapa para desarrollar proyectos personales, viajar, estudiar o fortalecer la vida social. En ese escenario, la relación con los nietos representa una oportunidad de enriquecimiento mutuo, siempre que no implique relegar la salud, el descanso o los intereses propios.
La celebración tiene su origen en la tradición cristiana, que recuerda a San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús. Sin embargo, la fecha trasciende el homenaje religioso para abrir una reflexión sobre cómo viven hoy las personas mayores su vínculo con las nuevas generaciones y cuáles son los límites necesarios para preservar su calidad de vida.
Especialistas como la gerontóloga Graciela Spinelli destacan que la diferencia entre ser padre y ser abuelo radica en la posibilidad de disfrutar del vínculo sin la carga permanente de la crianza. No obstante, advierten sobre el fenómeno de los llamados "abuelos esclavos", personas que terminan dedicando la mayor parte de su tiempo al cuidado de los nietos por imposición familiar, descuidando su propia salud, sus relaciones sociales y sus proyectos personales.
A su vez, investigaciones internacionales y organismos como la Organización Panamericana de la Salud remarcan que el contacto entre generaciones aporta beneficios emocionales tanto para los mayores como para los más jóvenes y ayuda a combatir la soledad, uno de los factores asociados al deterioro físico y mental. El desafío, concluyen los especialistas, consiste en construir vínculos basados en el afecto y el disfrute, donde cuidar a los nietos sea una elección y no una responsabilidad que impida a las personas mayores seguir desarrollando plenamente su propia vida.





