Las autoridades del Parque Nacional Iguazú dispusieron el cierre preventivo del circuito de la Garganta del Diablo por un período mínimo de cuarenta días ante la inminencia de crecidas extraordinarias en la cuenca del río Iguazú. La medida de seguridad contempla el desmontaje anticipado de las pasarelas metálicas que conducen al emblemático salto para trasladarlas a tierra firme, evitando así daños severos como los ocurridos en episodios climáticos anteriores.
La decisión fue adoptada de manera conjunta entre la Administración de Parques Nacionales y la empresa concesionaria Iguazú Argentina tras evaluar los informes hidrológicos recientes. Los registros mostraron un caudal superior a los seis mil metros cúbicos por segundo y una intensa acumulación de precipitaciones en el estado brasileño de Paraná, donde cayeron más de trescientos milímetros en los últimos días como coletazo de la influencia del fenómeno climático.
A diferencia de ocasiones pasadas donde se aguardaba la llegada de las crecidas críticas, los equipos técnicos optaron por adelantarse a los pronósticos que anticipan nuevas tormentas severas durante los meses de septiembre y octubre. Sobre el cauce del río solo quedarán firmes los pilotes de cemento, mientras que el personal especializado trabajará en el resguardo de toda la estructura destinada al tránsito peatonal.
No obstante la magnitud de la restricción en el atractivo principal, desde la administración aclararon que el resto del Parque Nacional Iguazú continuará operando con absoluta normalidad para los turistas. La fecha estimada de reapertura dependerá exclusivamente de la evolución meteorológica y del comportamiento del caudal hídrico una vez finalizado el plazo previsto de los trabajos preventivos.





