El 5 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Mujer Indígena, una fecha instituida en 1983 durante el Segundo Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América en Tiahuanacu, Bolivia. La conmemoración rinde tributo a Bartolina Sisa, líder del pueblo Quechua asesinada por las fuerzas realistas durante la rebelión anticolonial de Túpaj Katari en el Alto Perú. El objetivo central de la jornada es visibilizar la trascendencia histórica de las mujeres de los pueblos originarios como garantes indispensables de la cultura ancestral y defensoras del territorio.
Desde ONU Mujeres destacaron que las mujeres indígenas no constituyen un grupo minoritario, sino que integran la mitad de la población global, desempeñando un rol clave en la preservación de lenguas, tradiciones y la lucha contra el cambio climático. No obstante, el organismo advirtió que continúan enfrentando múltiples formas de violencia y profundas brechas de desigualdad en América Latina y el Caribe, situaciones que vulneran gravemente su autonomía y limitan su desarrollo pleno en la sociedad.
Para hacer frente a este contexto, el organismo internacional remarcó la plena vigencia de la Recomendación General 39 de la CEDAW, adoptada en 2022, la cual exige a los Estados aplicar políticas integrales de cumplimiento obligatorio para proteger los derechos de mujeres y niñas indígenas. Bajo el premisa "Nada sobre nosotras sin nosotras", las entidades globales instan a promover sus liderazgos y garantizar su participación efectiva en la toma de decisiones sin violencia ni discriminación.





