En consumos problemáticos el terapeuta y colaborador espiritual Carlos Reifschneider compartió un profundo testimonio de fe, resiliencia y recuperación.
Tras haber estado alejado de la religión durante 25 años y experimentar un gran éxito comercial, Reifschneider relató cómo una brutal depresión lo llevó a perder su patrimonio, alejarse de su familia y quedar al borde del suicidio, un abismo del cual logró salir gracias a una restauración espiritual absoluta.
Durante la entrevista, describió que tocó fondo tras sufrir una crisis extrema que lo dejó más de diez días sin comer ni dormir. En ese límite físico y mental, recordó haber sobrevivido de forma milagrosa a dos accidentes que debieron ser fatales: un camión con acoplado que le pasó por encima en 2018 sin romperle un solo hueso, y una severa fractura expuesta en San Juan con pérdida de tres litros de sangre. Ante ese dolor insoportable, Carlos decidió rendirse y entregar su vida: “Me arrodillé, lloré, abrí los brazos y le dije a Dios: 'Me salvaste de dos muertes seguras. Tiene que haber algo más. Te entrego mi camino'”.
La inquebrantable fe se había forjado originalmente a sus 15 años, cuando a su madre le diagnosticaron un cáncer ramificado e incurable. En medio de la desesperación familiar, el adolescente se dedicó a orar intensamente durante horas dentro de la iglesia parroquial. El milagro médico se consumó una semana después, cuando los estudios patológicos dieron negativo y el cirujano, totalmente impactado tras nuevos estudios, exclamó ante la familia: “Esta mujer que acabo revisar no es la misma que yo vi la semana pasada. No tiene nada”.
Tras reconstruirse espiritualmente, Carlos comenzó a colaborar en el grupo de apoyo de la parroquia Betania, en el barrio San Cayetano, un refugio confidencial de escucha y acompañamiento para jóvenes con consumos problemáticos. En su experiencia, advirtió sobre la debilidad de la voluntad humana y la importancia crítica de cambiar de círculos sociales, afirmando con convicción que “el entorno te define porque suman las frecuencias” y que “todas las adicciones te terminan rompiendo, más aun si uno se deja de amar”.
Finalmente, dejó un mensaje cargado de ternura y esperanza para las familias chaqueñas que sufren al ver a sus seres queridos sumergidos en los vicios. Animó a los padres y hermanos a no quedarse quietos, a tomar la iniciativa de buscar ayuda y a confiar en la misericordia divina para encontrar una salida. “Si te caes 1000 veces, él va a estar 1000 una a tu lado”, concluyó de manera conmovedora, asegurando que el amor y la entrega son las llaves definitivas para la sanación.





