Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares, la tasa de informalidad laboral escaló al 52,3%, lo que significa que más de la mitad de los trabajadores del aglomerado no cuentan con aportes ni derechos básicos. Actualmente, hay 91.816 personas en la informalidad, una cifra que ya supera a los 83.892 empleados registrados en el sector formal.
Este incremento de tres puntos porcentuales respecto al año anterior refleja un marcado deterioro en la calidad del empleo. Si bien el número total de ocupados creció, este aumento se explica exclusivamente por la precariedad: en el último año se incorporaron 8.540 empleos informales, mientras que, en contraste, se destruyeron 1.969 puestos de trabajo formales.
A nivel nacional, el aglomerado chaqueño se posiciona en el noveno lugar del ranking con mayor empleo en negro, una lista liderada por el Gran San Juan. Dentro de la región del NEA, Resistencia presenta la tercera tasa más alta de informalidad, situándose apenas por detrás de Formosa y Posadas, y superando los niveles registrados en la ciudad de Corrientes.
El informe de la Consultora Politikon Chaco destaca que siete de cada diez nuevas inserciones laborales corresponden al cuentapropismo, que funciona más como una estrategia de subsistencia que como una generación de empleo de calidad. El avance de la informalidad no solo afecta a los trabajadores independientes, sino también a los asalariados que son contratados fuera de los mecanismos formales.
Esta tendencia pone de manifiesto la dificultad del sector privado para generar empleo registrado en un contexto económico complejo. La expansión de puestos sin protección social ni cobertura previsional plantea serios desafíos a largo plazo para la sostenibilidad del sistema y la productividad de los ingresos de las familias chaqueñas.





