El arte de sanar vínculos: “La misión de transformar el dolor en aprendizaje”

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7 de agosto 2026, 20:53hs

En "Consumos Problemáticos" por Medios y Estrategías, la psicóloga social Charo Gamarra compartió su inspiradora trayectoria y su visión sobre la salud emocional.

Charo es un ejemplo de resiliencia y vocación tardía, ya que inició sus estudios profesionales a los 50 años, demostrando que nunca es tarde para perseguir un propósito. Al respecto, señaló que su camino estuvo marcado por un fuerte mandato familiar sobre la comunicación: "En la vida hay que aprender a expresarse bien para que a uno lo entiendan".

Pionera en la formación de psicólogos sociales en la región, Charo participó activamente en la creación de la carrera oficial, un proceso que demandó dos años de gestación junto a autoridades educativas. Para ella, esta disciplina no solo brinda herramientas para intervenir en grupos, sino que exige un profundo ejercicio de introspección. Según explicó durante la charla con Federico Fernández, "quien tiene la virtud, la suerte, la felicidad de ser psicólogo social tiene que aprender a mirarse primero" antes de emitir juicios sobre los demás.

Uno de los pilares de su labor actual son los talleres de duelo, un espacio al que llegó tras la dolorosa experiencia personal de perder a un nieto de cuatro años. A partir de ese hecho, se formó en tanatología para acompañar a otros a "darle un sentido al dolor" a través de la escucha activa y el respeto absoluto. Charo destaca que estos espacios son vitales porque "una pena compartida es media pena", permitiendo que las personas gestionen sus emociones sin presiones de tiempo.

Charo Gamarra también abordó la complejidad de las pérdidas y la importancia de validar el proceso individual de cada sujeto. Explicó que el acompañamiento debe realizarse muchas veces desde el silencio y la presencia respetuosa, evitando frases hechas que puedan invalidar el sufrimiento del otro. Con la sabiduría que le dan sus años de práctica, afirmó contundentemente: "El duelo se lo vive como se puede, no existe un manual para saber cómo tenemos que atravesar este tiempo de dolor".

A sus 75 años, Charo continúa plenamente activa en la docencia y la formación de nuevos profesionales, asegurando que el intercambio con sus alumnos le "inyecta vida". Su mensaje final para quienes atraviesan momentos difíciles fue de permiso y liberación emocional, instándolos a no reprimir el llanto y a reconstruirse de manera artesanal. Con una vitalidad envidiable, cerró el encuentro expresando su deseo de seguir aprendiendo hasta el último día: "Que la muerte nos sorprenda haciendo cosas".

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