Brecha digital en la región: el 60% de las empresas sufrió ciberataques

Un informe del Centro de Estudios en Ciberentornos advierte sobre la fragilidad estructural de la región ante la acelerada digitalización. Apenas el 35% de los países cuenta con equipos CERT plenamente operativos para gestionar incidentes, en un contexto donde la protección del ciberespacio se convirtió en un factor clave de la disputa geopolítica global.
5 de agosto 2026, 8:44hs

El avance de la digitalización en América Latina contrasta de forma crítica con sus mecanismos de defensa digital. De acuerdo con un informe elaborado por el Observatorio en Geopolítica Tecnológica del Centro de Estudios en Ciberentornos y Sociedad Digital, apenas el 40% de los países latinoamericanos cuenta con una estrategia nacional de ciberseguridad consolidada, mientras que tan solo el 35% dispone de equipos de respuesta ante emergencias informáticas (CERT) plenamente operativos.

La disparidad entre la rápida adopción tecnológica y las capacidades de protección configuró un escenario de vulnerabilidad estructural. Durante los últimos 12 meses, más del 60% de las organizaciones e instituciones de la región sufrió al menos un incidente de ciberseguridad, mientras que menos del 30% posee capacidades maduras para detectar y contrarrestar este tipo de amenazas.

Déficit de profesionales e impacto geopolítico

Uno de los cuellos de botella más severos que enfrenta el continente para fortalecer sus defensas radica en el talento humano: se estima un déficit de más de 500.000 profesionales especializados en ciberseguridad, lo que limita la prevención y respuesta ante ataques cada vez más complejos.

Paralelamente, el estudio destaca que la ciberseguridad dejó de ser una disciplina estrictamente técnica para transformarse en un eje estratégico y geopolítico.

En medio de la disputa global por la hegemonía tecnológica entre potencias como Estados Unidos, China, la Unión Europea y Rusia, las definiciones sobre infraestructura digital, proveedores de servicios en la nube y marcos regulatorios condicionan directamente:

  • La autonomía tecnológica de los Estados.

  • La protección de infraestructuras críticas (energía, salud, sistema financiero).

  • La competitividad económica del sector productivo regional.

Hacia una agenda de capacidades operativas

Frente a este panorama, los especialistas concluyen que los países de la región deben trascender las declaraciones normativas y avanzar con urgencia hacia el desarrollo de capacidades operativas reales.

Para reducir la brecha de vulnerabilidad, el informe subraya la necesidad prioritaria de incrementar los niveles de inversión presupuestaria, acelerar los programas de formación de talento técnico y articular mecanismos efectivos de coordinación y cooperación regional ante amenazas transfronterizas.

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