"Una acción para el mundo": el inspirador proyecto escolar que reforesta su propio entorno

Desde hace dos décadas, los estudiantes, desde nivel inicial hasta la secundaria, producen y plantan especies nativas para recuperar las zonas devastadas por los incendios forestales.
23 de agosto 2026, 16:04hs

En el corazón de Villa Futalaufquen, dentro del Parque Nacional Los Alerces, los 38 alumnos de la Escuela N° 25 "Delia Médici de Chayep" llevan adelante una misión ambiental histórica. Gracias a este esfuerzo constante, la comunidad educativa ya logró reforestar el parque con más de 32.000 árboles.

Esta iniciativa, bautizada como Vivero Niños del Lago, nació en el año 2006 luego de que un incendio forestal afectara 40 hectáreas cercanas a la institución. El proceso de cultivo requiere de una enorme paciencia, ya que los ejemplares de especies como radal, maitén, alerce y ciprés de la cordillera pasan un año en una almaciguera y dos años en macetas antes de estar listos. Cuando cumplen cuatro años, los propios alumnos cargan los árboles en sus mochilas y caminan por senderos de montaña para plantarlos.

El proyecto funciona bajo la modalidad de "aprendizaje-servicio solidario", integrando tareas del vivero con contenidos de materias como Biología, Matemática y Economía. Su impacto es tan significativo que el docente líder de la iniciativa, Luis Almendra, viajará esta semana a Buenos Aires para exponer el caso en el 29° Seminario Internacional de Aprendizaje y Servicio Solidario los días 27 y 28 de agosto. El programa cuenta con el acompañamiento de Parques Nacionales y del Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario (CLAYSS).

Sin embargo, la comunidad enfrenta actualmente un duro desafío de infraestructura: la falta de un sombráculo (una estructura agrícola cubierta con mallas de sombreo) para proteger los plantines jóvenes. En el año 2022, una histórica nevada de casi un metro de altura derrumbó la estructura de acero que resguardaba la producción. Reconstruir este refugio crucial cuesta alrededor de 6 millones de pesos, de los cuales los alumnos y docentes lograron recaudar solo la mitad mediante donaciones y ventas de árboles.

A pesar de las dificultades, los niños sostienen su compromiso con una paciencia que asombra y un profundo lazo de pertenencia con el entorno. El creador original del proyecto, el maestro jubilado Boris Sáez, continúa asistiendo para acompañar a las nuevas generaciones que cuidan el bosque. Como bien resume el docente Luis Almendra, este largo camino enseña que plantar un árbol no es una acción individual, sino una verdadera "acción para el mundo" y sin dudas y verdadero ejemplo a seguir.

MÁS LEÍDAS

Te puede interesar