El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quedó en el centro de las miradas críticas dentro del propio Gobierno nacional luego de haber impulsado dos medidas clave que naufragaron en el plano político e institucional, generando importantes costos económicos y parlamentarios para la administración libertaria.
El primer traspié estuvo vinculado a la redacción del Decreto 690/2026, diseñado para desregular los servicios de practicaje y pilotaje en los ríos, puertos y canales del país. La disposición derivó en un paro portuario inmediato con pérdidas millonarias para el sector productivo, obligando al Poder Ejecutivo a suspender la medida y abrir una mesa de trabajo con los actores involucrados para buscar el consenso que originalmente se había omitido.
Pocos días después, el funcionario sumó un nuevo revés en el Congreso de la Nación: el oficialismo debió retirar del debate de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada el artículo 3 —que habilitaba la venta ilimitada de tierras a extranjeros— ante el contundente rechazo de gobernadores y bloques opositores, dinámica que luego se repitió con la frustrada reforma a la Ley de Manejo del Fuego.
"Extralimitarse": las observaciones de la propia tropa
En los pasillos oficiales, funcionarios que han compartido reuniones de trabajo con el ministro señalan ante la Agencia Noticias Argentinas que Sturzenegger actúa a menudo como una especie de "alter ego" del presidente Javier Milei, pero advierten sobre los riesgos de su estrategia:
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Falta de lectura política: Le cuestionan no medir adecuadamente los límites sociales y parlamentarios en su afán por acelerar la desregulación estatal.
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Pérdida de tiempo estratégico: Ciertos sectores de la coalición lamentaron la necesidad de dar marcha atrás con normativas redactadas de forma unilateral, lo que restó margen de maniobra en la agenda legislativa.
La defensa del ministro
Pese a los sucesivos reveses, Sturzenegger se mantiene firme en la defensa conceptual de sus iniciativas y minimizó los cuestionamientos surgidos en las calles y las redes sociales.
Al lamentar el retiro del capítulo sobre tierras rurales, el funcionario sostuvo públicamente que la discusión planteaba "elegir entre el miedo y la prosperidad". En esa línea, al celebrar el anuncio de una inversión minera de 250 millones de dólares en San Juan tras los cambios a la Ley de Glaciares, envió un mensaje de apoyo al gobernador Marcelo Orrego y reforzó su postura:
"Vilipendiaron los cambios a la Ley de Glaciares que hoy derraman prosperidad. Quizás no hay conciencia de que el capítulo de la ley de tierras hubiera permitido esto mismo, pero en todo el país", concluyó el ministro.





