Una misión técnica del Fondo Monetario Internacional arribará este lunes a Buenos Aires para dar inicio a la tercera revisión del acuerdo vigente con el Gobierno nacional. Las negociaciones tendrán una particularidad importante porque el ministro de Economía, Luis Caputo, no participará de la mayoría de los encuentros debido a su viaje a Nueva York junto al presidente Javier Milei para asistir a las asambleas de la ONU. En paralelo a estas gestiones, el Estado argentino deberá afrontar este viernes un vencimiento por 800 millones de dólares con el organismo.
El análisis de los enviados internacionales se centrará en dos ejes fundamentales que muestran resultados dispares en la contabilidad oficial. Por un lado, el Gobierno exhibirá como un triunfo rotundo el sobrecumplimiento de la meta de acumulación de reservas, ya que el Banco Central logró comprar más de 14.200 millones de dólares y superó ampliamente el objetivo anual fijado en el programa. Sin embargo, el panorama es más complejo en el frente fiscal, donde la gestión actual no alcanzó el superávit primario comprometido para el primer semestre del año.
Este desfasaje en las cuentas públicas, que cerraron en un 0,6 por ciento del PBI frente al 0,7 exigido, se explica por una combinación de factores que incluyen la postergación del impuesto a las Ganancias y una caída general en la recaudación tributaria asociada al nivel de actividad. Los técnicos del FMI pondrán bajo la lupa estas variables macroeconómicas junto con el impacto de la baja de ciertos tributos, buscando garantías de que se retomará la senda hacia el 1,4 por ciento de superávit anual proyectado originalmente.
Ante este escenario, los funcionarios que reciban a la comitiva deberán repasar los compromisos asumidos en la segunda revisión para blindar los números del Estado, como la postergación de ciertas iniciativas laborales y la focalización de los subsidios al transporte. Estas reuniones presenciales toman el relevo del diálogo entablado a fines de julio con Kristalina Georgieva, quien en su momento había solicitado dinamizar áreas estratégicas como Vaca Muerta y la minería para que ese crecimiento derrame sobre la construcción, los servicios y la logística de todo el país.





