Acompañado por una de sus hijas, el veterano recorrió escenarios clave como Puerto Argentino y el cementerio de Darwin, donde desplegó la bandera nacional en un gesto que despertó un gran reconocimiento en las redes sociales.
Uno de los momentos más emotivos del viaje ocurrió frente a la tumba de Pedro Larrosa, un compañero a quien Canitrot le había prometido regresar hace más de cuatro décadas. Al visitar la cruz blanca que recuerda a su amigo, el exconscripto expresó su profunda emoción con un mensaje contundente: "Cumplí con lo que te prometí, Pedro".
Canitrot, quien actualmente preside la Asociación de Veteranos Puerto Argentino de Pinamar, también recorrió sitios como Monte Harriet, Monte Kent y Pradera del Ganso. En Monte Harriet, mientras el viento hacía flamear la enseña patria, el veterano dejó una frase que resumió el espíritu de su homenaje: «Mi bandera no se arrodilla ante nadie».
Durante su travesía, el exintegrante del Batallón Logístico 10 recordó no solo a los caídos en las islas y en el mar, sino también a quienes sufrieron las consecuencias de la posguerra. En sus publicaciones, dedicó el homenaje a todos los argentinos que "dieron, dan y darían su vida por esta bandera", destacando la importancia de mantener viva la memoria histórica.
Finalmente, el veterano logró localizar los lugares exactos donde permaneció durante gran parte de la guerra, logrando incluso correr con la bandera argentina en las cercanías de Puerto Argentino. Este regreso representó para Canitrot un cierre personal y un acto de soberanía simbólica, cumpliendo con los compromisos asumidos cuando tenía menos de 20 años.






