El Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) quedó nuevamente en el centro de la discusión entre el Gobierno, los sindicatos y los empresarios, luego de que el Consejo del Salario terminara sin acuerdo y con una diferencia de cientos de miles de pesos entre las propuestas de cada sector. Mientras las centrales obreras reclamaron llevarlo hasta casi un millón de pesos, los empresarios plantearon un esquema de aumentos mucho más moderado.
Actualmente, el salario mínimo es de $376.600, luego de una actualización del 1,13% aplicada en agosto. El valor funciona como piso para los trabajadores que cumplen una jornada legal completa y también sirve como referencia para distintos programas sociales, prestaciones y subsidios. Sin embargo, el monto quedó nuevamente por debajo de la inflación, que en julio había sido del 2,1%.
La distancia entre las partes quedó expuesta en la reunión realizada este viernes. Los gremios propusieron elevar el salario mínimo a $911 mil para julio y llevarlo a $993 mil en diciembre, tomando como referencia el valor de la canasta básica familiar, que actualmente alcanza los $1.564.716. Desde el sector sindical cuestionaron que la propuesta empresarial no alcanza para cubrir las necesidades básicas de un trabajador.
Del otro lado, el sector empresario presentó una alternativa considerablemente menor: una suba del 1,8% para septiembre y aumentos del 1,7% mensual desde octubre hasta abril de 2027. Con ese esquema, el salario mínimo llegaría recién a $468 mil en abril del próximo año, una cifra que generó un fuerte rechazo entre los representantes sindicales por la enorme diferencia respecto de su reclamo.
Una reunión que terminó sin acuerdo
El encuentro del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil se realizó de manera virtual, pese al reclamo de las centrales obreras para que la discusión fuera presencial. La CGT y las dos CTA abandonaron la reunión antes del plenario, por lo que no hubo consenso entre los sectores que integran el organismo.
Los representantes sindicales cuestionaron especialmente la propuesta empresarial y reclamaron además que vuelvan a funcionar las comisiones del Consejo vinculadas con Formación Profesional, Empleo y Productividad. Para los gremios, la discusión no debería limitarse únicamente al monto del salario mínimo, sino también abordar el deterioro del empleo y las condiciones laborales.
La CGT había planteado una propuesta conjunta con las dos CTA para establecer un piso de $911 mil en julio y $993 mil en diciembre. El planteo se encuentra todavía por debajo del valor de la canasta básica familiar, pero representa una diferencia de cientos de miles de pesos frente al esquema presentado por los empresarios.
Por qué la diferencia es tan grande
El contraste entre ambas propuestas refleja dos posiciones completamente diferentes. Los gremios buscan una recomposición mucho más fuerte del poder adquisitivo, mientras que las cámaras empresariales plantean aumentos escalonados que mantengan una evolución mucho más cercana a las pautas de inflación y a los límites que vienen aplicándose en las negociaciones salariales.
El conflicto se produce además después de un largo período en el que el Consejo del Salario no consigue alcanzar acuerdos. Cuando los representantes de trabajadores, empleadores y Estado no logran consensuar un nuevo valor, la actualización puede terminar siendo definida por el Poder Ejecutivo a través de la Secretaría de Trabajo.
Ese escenario vuelve a repetirse ahora. La falta de acuerdo deja abierta la posibilidad de que el Gobierno establezca unilateralmente el nuevo salario mínimo, como ya ocurrió en la última actualización, cuando se fijó un esquema de aumentos escalonados que llevó el piso salarial desde los $334.800 hasta los actuales $376.600.
El poder de compra, otro dato clave
Detrás de la pelea por el nuevo monto aparece otro problema: el salario mínimo perdió una parte importante de su poder adquisitivo durante los últimos años. Un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA y el Conicet indicó que el poder de compra del SMVM cayó 0,8% en términos reales durante julio y acumuló trece meses consecutivos de retroceso.
Según ese estudio, desde noviembre de 2023 la pérdida acumulada alcanza el 40,5% en términos reales. El deterioro llevó al salario mínimo actual a ubicarse incluso por debajo del nivel que tenía en 2001, antes del colapso de la convertibilidad.
El mismo informe señala que el salario mínimo perdió 67% de su poder adquisitivo respecto de su máximo histórico, registrado en septiembre de 2011. En otras palabras, el valor actual representa apenas una parte de lo que llegó a representar ese piso salarial en su mejor momento.
El Gobierno analiza otro piso salarial
En paralelo a la discusión del Consejo del Salario, la Secretaría de Trabajo impulsa una propuesta diferente: un salario mínimo garantizado de $1.070.000 para agosto. El objetivo oficial es que ese monto pueda incorporarse como cláusula en determinados convenios colectivos.
La idea consiste en que un trabajador que cumpla una jornada completa de ocho horas y que, sumando adicionales y premios, no llegue a ese piso, reciba de su empleador la diferencia necesaria para alcanzarlo. El mecanismo no reemplazaría las paritarias ni modificaría los acuerdos salariales de cada actividad.
El esquema ya comenzó a ser analizado en sectores con salarios más bajos, entre ellos Maestranza, la UOCRA y Sanidad, mientras continúa la discusión general por el Salario Mínimo, Vital y Móvil.
Con el Consejo del Salario nuevamente sin consenso, la discusión queda ahora en manos del Gobierno, que deberá definir el próximo valor del piso salarial en un escenario marcado por la pérdida del poder adquisitivo y una diferencia de más de medio millón de pesos entre lo que reclaman los gremios y lo que ofrecen los empresarios.





