En el marco de la Bienal Internacional de Escultura, el reconocido orfebre Juan Carlos Pallarols pasó por Radio Facundo Quiroga y comentó sobre la entrega la Rosa de la Paz a la provincia del Chaco. Esta emblemática pieza será subastada con fines benéficos, una tarea que el maestro artesano desempeña con gran placer para apoyar causas nobles. Durante su participación, destacó la importancia de este evento que ya se encamina a celebrar sus 40 años de historia en Resistencia.
Como amigo de larga data de Fabriciano Gómez, Pallarols recordó con afecto las primeras ediciones de la feria y celebró cómo el certamen se ha superado con el tiempo. Al analizar el crecimiento del evento, el orfebre señaló con entusiasmo que “cada vez hay mayor conocimiento, cada vez hay mayor innovación de nuestra cultura y eso es fundamental”. Su conexión con la provincia es profunda, evocando recuerdos de su juventud en la zona hace más de medio siglo.
En un contexto de debates sobre el financiamiento cultural, el entrevistado compartió una reflexión poderosa sobre la creatividad y los recursos económicos. Para el maestro, el potencial humano supera cualquier barrera material: “donde hay imaginación no hace falta capital. Creo que el mayor capital que tiene el hombre [es] de imaginación”. Remarcó que es justamente ese conocimiento y la identidad de cada oficio lo que finalmente genera valor en la sociedad.
Pallarols también profundizó en el concepto de "oficio", una palabra que definió como "casi sagrada" por su impacto en la conducta y la vida humana. Explicó que la Bienal funciona como un espacio de renacimiento donde se rescatan y descubren técnicas que el tiempo suele olvidar. Según expresó, defender estos encuentros es vital porque “estamos despertando la mente y los sentimientos de muchos miles... para que tengan la vida mejor a través de un oficio”.
Finalmente, el orfebre confesó sentirse plenamente integrado al ambiente chaqueño, prefiriendo ser visto como un visitante más que como una figura distante. El cariño recibido en el predio y los saludos espontáneos de la gente tienen un efecto especial en su estado de ánimo: “Eso me hace sentir flotando en mi sueño”, aseguró. Concluyó enfatizando que la cultura y los oficios son los pilares de la integridad y el futuro de la comunidad.





