El lanzamiento del programa de financiamiento hipotecario de $2 billones financiado con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Administración Nacional de la Seguridad Social genera intensos debates en la República Argentina debido a los riesgos asociados a la actualización por inflación de las Unidades de Valor Adquisitivo (UVA) y al alarmante incremento de la morosidad de los hogares en el sistema financiero local. Con el propósito de esclarecer el alcance técnico y las repercusiones de esta medida de fondeo bancario a largo plazo, el economista, Lic. Rubén Serruya, analizó la situación en diálogo con Radio Facundo Quiroga. Al advertir sobre las desfavorables condiciones del mercado de créditos donde la falta de capacidad de pago de las familias se ha agudizado de forma drástica en el último semestre, detalló: "La morosidad de los hogares en el sistema bancario pasó de 5,2% en junio del 2025 y está en 9,3% en este mes del 2026. Es decir, casi se duplicó en seis meses el porcentaje en un contexto donde la gente ya está sobreendeudada".
El esquema oficial establece que el Estado nacional canaliza los recursos del sistema previsional mediante licitaciones de depósitos a plazo en las entidades financieras para que estas puedan disponer de liquidez suficiente para extender préstamos a 15, 20 o 30 años. Al manifestar su honda preocupación por el destino y las exigencias de rentabilidad que pesan sobre los ahorros de los trabajadores activos y jubilados del sistema de reparto, Serruya advirtió: "El Fondo de Garantía de Sustentabilidad no es una simple caja de libre disponibilidad, sino que es un patrimonio que está destinado a preservar recursos vinculados con el sistema previsional, y si vos estás destinando ese fondo de garantía de sustentabilidad y no te está dando la rentabilidad que estás queriendo, está poniendo en juego las futuras jubilaciones". Asimismo, al alertar sobre los riesgos financieros latentes que enfrenta esta herramienta ante un potencial descalce de plazos y tasas en las carteras bancarias, subrayó: "No es que se puede timbear libremente el Fondo de Garantía de Sustentabilidad porque está en juego la seguridad y la sustentabilidad, por lo que la entidad financiera o el gobierno deberían informar qué rentabilidad obtienen y quién asume los riesgos si se modifican las condiciones económicas".
El acceso efectivo a la vivienda propia bajo esta modalidad se encuentra limitado por rigurosos requisitos patrimoniales y la indexación mensual de las cuotas de acuerdo al índice de precios al consumidor. Al ilustrar con un ejemplo práctico el elevado costo de ingreso y la cuota inicial que demanda la adquisición de un inmueble estándar financiado parcialmente, el economista precisó: "Para una vivienda de aproximadamente 106.600 dólares, donde te financia el 75% pero vos tenés que poner el otro 25%, con una tasa de UVA más el 7% a 25 años, estamos hablando de una cuota estimada en $865 mil ochocientos sesenta y cinco mil pesos el primer mes y un ingreso familiar neto de aproximadamente $3.400.000". Finalmente, al aconsejar a las familias chaqueñas que analicen con extrema cautela el impacto nominal de la deuda a largo plazo frente a la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, recomendó: "El crédito UVA se actualiza por la inflación, y si vos tenés un congelamiento de salarios o un salario por debajo de la inflación se te va a hacer muy difícil, por lo que hay que pedir el costo financiero total que es lo que realmente se va a pagar y proyectar a los 15 o 20 años".
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