La inminente llegada del fenómeno climatológico de El Niño de intensidad muy fuerte a la región húmeda del nordeste argentino —con campañas de preparación preventiva en las provincias litoraleñas del Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones— mantiene en alerta a las autoridades ante el riesgo de colapso de los desagües urbanos y la vulnerabilidad de las defensas fluviales costeras. Con el fin de precisar técnicamente el impacto real de las precipitaciones proyectadas para el trimestre y evaluar el estado de la infraestructura del Gran Resistencia, el ingeniero y especialista en recursos hídricos, Hugo Rorhmann, charló al aire de Radio Facundo Quiroga. Al respecto, desmitificó los alarmismos mediáticos y detalló las variables de análisis científico: "No existe técnicamente el término ‘Súper Niño', sino niño moderado, fuerte o muy fuerte, y en este caso lo que se está dando en el océano Pacífico es un niño muy fuerte, equivalente al ‘Súper Niño' mediático". En esa misma línea, al evaluar la probabilidad histórica de lluvias severas en el territorio provincial, detalló: "La historia dice que en el 50% de los ‘Niños’ fuertes o muy fuertes hubo precipitaciones importantes sobre nuestra provincia y el área metropolitana de Gran Resistencia, pero en el otro 50% no pasó nada, aunque casi con seguridad es muy probable que el río Paraná genere inundación hacia fin de año o a fin del verano, en marzo o abril del año que viene".
La extrema vulnerabilidad de las zonas ribereñas de la costa chaqueña, el norte de Santa Fe y el litoral formoseño exige un control inmediato y la reactivación de protocolos preventivos municipales ante el incremento del caudal hídrico. Al cuestionar severamente que los trabajos de limpieza de los canales se realicen de manera excepcional frente a emergencias climáticas y no como una tarea permanente de saneamiento urbano, el especialista advirtió: "Nosotros estamos en la zona húmeda del país y no necesitamos de un fenómeno para tener todos los sistemas de desagüe limpios, acordes, sin basura ni residuos, ya que eso lo tenemos que hacer todos los años porque sabemos que en octubre empieza la temporada de lluvias". Por último, al alertar sobre el peligro latente que corren los pobladores que edificaron o se asentaron en sectores inundables fuera de los anillos de protección durante el prolongado período de sequía del río, concluyó: "La última crecida fue en el 2016 y después vino una gran bajante que hace que la sociedad en líneas generales avance. Construye por fuera de las áreas defendidas y hay gente que no sabe qué significa una crecida del Paraná, por lo que es bueno alertar y recorrer todos los parajes para decirles que hay muchas posibilidades de que aparezca una crecida".
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