En Consumos Problemático, el psicólogo social y docente Fernando Pedemonte reflexionó sobre la importancia de contar con herramientas profesionales para intervenir ante las problemáticas más complejas de la comunidad.
Con respecto a su vocación por el servicio y su labor social, Fernando relató que sintió la necesidad de capacitarse técnicamente para "ponerle palabra a lo que está pasando, poder hacer un análisis crítico de la realidad y no solamente emitir un juicio desde el sentido común".
Como parte del equipo de la UGP 157 "Foro Social del NEA", lleva casi quince años dictando clases dentro de cárceles chaqueñas, un sector históricamente postergado. En ese ámbito tan sensible, Fernando rescata una mirada humana y de derechos, transmitida originalmente por su padre: "ahí hay personas antes que nada, que no tienen el derecho de la libertad, pero tienen otros derechos y son dignos de respetar".
Además de su labor en contextos de encierro, Pedemonte se enfoca en el abordaje comunitario y terapéutico de las adicciones, un flagelo que define sin dudar como "la nueva pandemia" debido a su alcance global, de edades y de clases sociales. Ante este preocupante panorama, lamentó la falta de políticas de prevención sistemáticas y con presupuesto real por parte del Estado, indicando que "en la ejecución, es ahí, donde estamos flaqueando, hay una falta de decisión política".
En la actualidad, se desempeña como operador socioterapéutico en el instituto multidisciplinario Prisma, en Barranqueras, donde promueve un abordaje que integra tanto al individuo como a su entorno. Para Fernando, es fundamental no centrarse solo en la persona afectada, sino entender que es quien a menudo porta o denuncia un conflicto familiar y comunitario: "hacer un abordaje comunitario es lo ideal, no solamente enfocarnos en el problema que está atravesando la persona".
Finalmente, dejó un mensaje de aliento y firmeza para las familias que atraviesan situaciones de consumos problemáticos en sus hogares, destacando que el camino de la recuperación es un proceso gradual que requiere paciencia, fe y límites claros: "salir de adicciones, implica un proceso, porque si tomó tiempo crear ese hábito, también va a llevar tiempo hacer que desaparezca y aprender nuevos".





