La presentación judicial expone una grave irregularidad en las condiciones de detención de la joven, quien se encuentra privada de su libertad desde el pasado domingo 2 de agosto, día en que ocurrió el hecho.
La sospecha se originó luego de que una de las hermanas de la víctima recibiera capturas de pantalla enviadas por una persona allegada. En dichas imágenes se constata que la cuenta personal de Facebook de Victoria Cantero registró actividad reciente al aceptar una solicitud de amistad, lo que encendió las alarmas de la querella sobre el acceso a dispositivos de comunicación no autorizados.
Para el letrado querellante, esta situación enciende "una luz muy roja y muy grande" en el expediente, vinculándola con maniobras previas detectadas en la causa. Específicamente, Vianello relacionó este posible acceso al exterior con las denuncias sobre supuestos intentos de soborno dirigidos a instalar la versión de que la imputada sufría violencia de género.
La trama de supuestos desvíos en la investigación sumó complejidad con la declaración de una testigo clave que denunció haber sido bloqueada por cuatro de sus amigos tras intentar advertirles sobre estas irregularidades. Curiosamente, la joven sospecha que este grupo también fue sobornado, y sus nombres figuran de manera paradójica en la grilla de testigos ofrecida por la defensa de Cantero.
La fiscalía ahora tiene bajo su órbita la tarea de investigar tanto el uso de tecnologías en la dependencia policial como la presunta manipulación de testimonios. Mientras tanto, la querella exige medidas rigurosas para garantizar la transparencia del proceso y evitar cualquier tipo de entorpecimiento en la búsqueda de justicia por Julián Álvarez Guardia.





