En una cálida entrevista en los estudios de Radio Facundo Quiroga, el luthier, músico y coordinador del Museo Indígena Chelaalapí, Javier "Nono" Villordo, compartió la historia, mística y secretos de confección del N'viké (también conocido popularmente como el violín del monte), el tradicional instrumento de cuerda frotada del pueblo Qom.
Villordo relató la leyenda ancestral transmitida por los ancianos sobre el origen de esta pieza musical: una historia de desamor, consuelo otorgado por el dueño del monte y un fuego sagrado cuya luz ascendió al cielo transformándose en el Lucero del Alba (Chish en idioma Qom).
"La profecía Qom dice que si tocás el n'viké al Lucero del Alba, al atardecer se produce el encuentro con el ser amado. Es un instrumento de comunicación, creación de vínculos y descarga de emociones", remarcó el luthier.
Anatomía y evolución del instrumento
Aunque en la actualidad se lo conoce de forma extendida por el uso de latas metálicas como caja de resonancia, Villordo aclaró que las versiones primigenias utilizaban elementos naturales:
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Evolución del cuerpo: Antiguamente se construía con maderas ahuecadas (como la tuna), caparazones de tatú o calabazas. La incorporación de la lata templada al fuego le otorgó un sonido más potente, ideal para las presentaciones en vivo.
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Encordado y arco: Tanto la cuerda única que se frota como la del arco están hechas con crin de caballo e hilo de chaguar, requiriendo resina o cera para su calibración.
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Ejecución: Al no poseer trastes sobre el mástil o cabo, el intérprete debe guiarse exclusivamente por el oído para encontrar las notas musicales.
Talleres de formación y confección artesanal
Desde el espacio cultural ubicado en el Centro Cultural Leopoldo Marechal (Pellegrini 272, Resistencia), el equipo del Museo Indígena Chelaalapí impulsa talleres abiertos a la comunidad para enseñar a fabricar y ejecutar el N'viké, además de ofrecer capacitaciones en cosmovisión Qom y canto.
En cuanto a la relación entre el artesano y la pieza elaborada, Villordo concluyó:
"Nosotros guiamos la técnica, pero las manos las pone el alumno. El n'viké es un objeto personal y de conexión espiritual. La lata recibe un templado especial y hay que tocarlo seguido; si se abandona, pierde su espíritu".






