Marisa explicó que su labor consiste en acompañar a las personas a conocerse a sí mismas y sanar sus emociones para alcanzar la paz interior que todos buscan. Profundizó en la conexión intrínseca entre la biología, el pensamiento y la emoción, advirtiendo que los tres niveles están interrelacionados.
Al recordar una experiencia personal de salud que marcó su camino, Marisa destacó el impacto de la mente sobre el organismo: “Las emociones siempre manejan el cuerpo, me di cuenta lo que me había pasado, que cuando el cuerpo se estaba "desangrando" realmente la función del cuerpo para mantener vivo al propio cuerpo, paraliza todas las funciones en post de salvarlo”.
Uno de los conceptos centrales de la charla fue el de las "fugas de energía", causadas por la falta de aceptación de la realidad y el estrés. Sobre la dificultad de perdonar y soltar el pasado, la entrevistada señaló que “la única forma salir de ese pasado doloroso es poder verlo de frente, sentir el dolor, analizarlo y ver qué enseñanza me dejó”, enfatizando que el bienestar actual depende de dejar de culparse por elecciones pasadas.
Finalmente, compartió su experiencia trabajando con jóvenes en recuperación por adicciones en el dispositivo de Vilelas. Resaltó que la verdadera transformación surge de un cambio de conciencia y responsabilidad: “Han podido salir cuando han tomado la decisión de dejar de consumir porque hay cosas más hermosas en la vida que prenderse de algo externo”, concluyendo que siempre es posible recuperar la vida deseada si se tiene voluntad.





